Siempre me ha gustado la discusión sobre si es posible que un arquitecto haga la pega de un diseñador. He tenido arduas discusiones, algunas que han sobrepasado niveles de educación y que lamentablemente han terminado basureando el título y cartón del otro, en este caso siempre arquitectos.
Son innumerables los ejemplos de arquitectos que han diseñado una serie de objetos pulcros, de evidente belleza y complejamente resueltos. El museo de la silla de Vitra es un excelente ejemplo, más de la mitad de la colección fue diseñada por manos arquitectónicas, algunas de ellas se han transformado en íconos de la historia del diseño. Charles Eames podría estar a la cabeza de los arquitectos que se ganan profesional y nominalmente el título de diseñadores, a los que se les recuerda más la construcción de soportes corporales que por su intervención a nivel de estructuras habitables.
El diseño a mi criterio es una disciplina que antes que todo, se centra en el usuario. En satisfacer sus necesidades y maximizar su experiencia de uso con cualquier objeto. Es decir, que el objeto que se diseñe para realizar una acción X que resuelva un problema Y y sea utilizado por un usuario Z, quien realmente pueda utilizar el diseño y la ecuación se complete. Ahora bien, si la ecuación se resuelve de manera precisa y exacta, podemos sin duda sumar adjetivos como “bueno” o “bonito”. ¡Pero lo importante es la ecuación!, recuérdelo.
Tomemos un objeto tan simple como un lápiz, y analicemos brevemente qué categorías de contenido deberíamos tomar en cuenta a la hora de diseñarlo. Primero, las preguntas, ¿Pará quién lo diseño?, ¿Cuándo lo va a usar?, ¿Por qué lo va usar?, ¿Sobre qué papel?, ¿Cuánto tiempo tiene que durar lo escrito?, ¿Lo lleva consigo siempre?, ¿Cuánto tiempo lo va a poseer?. Estas son algunas preguntas iniciales, de observación, de construcción del campo cognitivo y que se relacionan con una serie de inquietudes a solucionar con el diseño de este objeto, particular y específico.
Hasta ahora podríamos especular que los arquitectos poseen un desarrollo y sensibilidad parecidas a las del diseñador, sin embargo la bifurcación de competencias a mi criterio aparece en el conocimiento técnico, no en la capacidad de observación y análisis.
Antropometría, biomecánica, ergonomía, investigación y desarrollo de mercado, teoría de la comunicación, sistemas de interacción, experiencia de uso, etc. Son algunas materias dentro de los cursos que aparecen en las mallas de la carrera de diseño y que no figuran en las de arquitectura. Y marcan la diferencia, radicalmente. El arquitecto no tiene competencias de diseño a nivel profesional, no me cabe duda es que sí es capaz de dar una respuesta a encargos de diseño, si se les pide diseñar una silla, probablemente la puedan resolver, el problema es sin duda, la calidad del trabajo realizado.
Un buen ejemplo lo encontramos en nuestra plaza de armas de Santiago, cuya remodelación se efectuó el año 2000 y fue realizada por Ágora Arquitecto Asociados, compuesta por 4 arquitectos de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Si bien podemos hacer comentarios respecto al resultado en general de dicho trabajo, enfoquemos nuestra mirada sobre los soportes corporales diseñados, en este caso, los escaños.
“Sus tamaños alcanzan a definir una primera altura ergonométrica equivalente a la que tuvieron los arbustos”
Esta frase capturada de un escrito de los mismos arquitectos, podría parecer hasta sensata. Error, primero se refiere erróneamente al concepto de ergonomía al que pienso, trata de referirse. Ya que la ergonometría no existe, es básicamente un error lingüístico y no proviene ni significa en absoluto algo parecido al concepto correcto. Punto para los arquitectos, eso nadie se lo enseñó en la universidad.
Segundo hablan de una altura, probablemente quiera referirse a una dimensión antropométrica, en este caso a la “altura popítlea” que es la que define la cota del asiento respecto al suelo.
Tercero, fijan las dimensiones del soporte tomando como referencia a los ¡arbustos!
En resumen, nos tratan de explicar que el diseño está basado en el entorno y su relación con el hombre. No. El diseño como nombré anteriormente es una ecuación donde el énfasis está en el usuario. Las imágenes que acompañan nos dejan a la vista que la falta de preocupación por las dimensiones antropométricas de la población usuaria y una inexistente mirada sobre las posturas y el acontecer biomecánico de los usuarios, decanta en un diseño mal resuelto y de nula pulcritud.
Los arquitectos no desarrollan competencias a ese nivel de detalle y foco en el usuario, no tienen por qué hacerlo si su trabajo está claramente a otra escala. Los diseñadores también quedan fuera del ámbito arquitectónico, entendamos que son dos áreas distintas y con acentos claramente diferentes. La única manera de que un arquitecto ejecute a nivel profesional y de excelencia el trabajo de un diseñador es, estudiando diseño.















Hola,
Me podrías mandar tu mail, para enviarte yo uno a ti?
Saludos,
Katina
gusoto@gmail.com
Saludos
Buen post. Relacionarlo con los arbustos! jaja que genial la frase.
Excelente! Concuerdo con lo señalado y planteo mi temor acerca de que los arquitectos se encuentren en una secreta guerra contra la especia humana.
¿Como? En primer lugar, los arquitectos son los diseñadores por excelencia, el arte desarrollado por los mismos es justamente diseñar el entorno humano.
Ahora, el artículo se refiere al caso de una plaza en Chile, quejándose de un supuesto desajuste del diseño de las bancas mostrando algunas fotos. Como no conozco la plaza me remito a esas fotos y puedo observar que hay gente que no llega con sus pies al suelo, pero hay otras que si… También veo que las bancas están mal construídas (no necesariamente mal diseñadas) ya que algunas se apoyan en unos suplementos que son los que precisamente elevan el asiento haciendo que los pies queden “volando”. Por otro lado no toda la gente mide igual, por lo que cualquier objeto a diseñar deberá ser hecho a imagen y semejanza de una media poblacional, quedando por supuesto algunos fuera de esa medida.
Tienes toda la razón al afirmar que los arquitectos diseñan el entorno humano, pero se alejan de la relación directa con el cuerpo. Se refeja esto, cuando aseguras que los diseños deben hacerse según una media poblacional, ese en un grave error. Te imaginas que las puertas fuesen diseñadas para una altura media? Lo mismo sucede con los soportes corporales, si diseñas para la media la mitad de la población va a quedar con los pies colgando y la otra cómodamente sentada. Eso sucede, cuando los arquitectos se dedican a diseñar. Este conocimiento no está dentro de su aprendizaje.
Saludos
Coincido plenamente, en mi país, la República Argentina, los Arquitectos tiene muchísimas incumbencias. Casi podrían hasta diseñar un cohete para ir a la luna.
Últimamente también se les ha dado incumbencias en materia de Higiene y Seguridad, a la cual me dedico como Prevencionista de Riesgos. Ellos aquí hacen planes de emergencia y evacuación, seguridad hospitalaria y seguridad e higiene en obras de construcción.
Miren el absurdo que en nuestro país un arquitecto puede presentar un plano de incendio y hasta hacer el diseño de un sistema para extinción de incendios, siendo ellos los únicos habilitados. Mientras que un Profesional de Higiene y Seguridad no tiene incumbencias para ello.
Los resultados están a la vista. Hay una importante cantidad de edificios que se construyen hoy día y no respetan las normas de seguridad establecidas por nuestro código de edificación actual, como ser falta de escaleras protegidas (cajas de escaleras) en edificios, entre otros aspectos de seguridad.
Es por ello que no solo no deberían reemplazar a un prevencionista de riesgos, sino que por el contrario, un Profesional de higiene y Seguridad debería intervenir en el proyecto que elabora un arquitecto.
Totalmente de acuerdo, en general creo que en el caso de la plaza de armas pasa igual que en casi cualquier desarrollo de espacios públicos, los equipos, sean multidisciplinarios o no, no cuentan con un equipo de diseño o un diseñador que pueda trasmitir las necesidades de confort de los usuarios, que maneje conceptos de ergonomía. Pienso que sería mucho mejor que ambas disciplinas trabajaran juntas entendiendo sus alcances y limitaciones en pos de una mejor calidad de vida de la gente. Los arquitectos nunca serán diseñadores y viceversa, pero se pueden complementar.
Coincido con Francisca, todas las disciplinas deberían trabajar de manera conjunta … pero generalmente no se puede. Y entiendo el mensaje del señor G. Soto el que no está desacreditando a los Arq. pero justamente el ejemplo utilizado, el desarrollo de un espacio público es esa línea NO tan clara de quién es el “responsable” del diseño.